Si bien el branding a día de hoy ha evolucionado hacia la gestión de los significados de una marca (brandmean), las palabras no son otra cosa que herramientas para transmitir esos significados. Por lo tanto, si cambia el significado de las palabras, cambia el significado de la marca.

Las palabras son etiquetas que sirven para que reconozcamos objetos, cosas, sentimientos, seres vivos… en definitiva, una palabra es un disparador de significados nuestras cabezas. Automáticamente, cuando escuchamos una palabra, nuestro cerebro la interpreta y forma una imagen de lo que para cada uno de nosotros es esa palabra.

Si digo la palabra, en referencia al animal, “gallina”, puede que unos la imaginéis con todo el plumaje blanco y otros con plumaje marrón, otros poniendo un huevo, unos en granja y otros en un corral. Sin embargo, todos imaginaréis un pájaro de dos patas, con pico y cresta y con la capacidad de poner huevos. Lo que en esencia es una gallina. Una palabra, es la chispa que enciende una llama, y cuanto más potente (o acertada según la situación) sea,  antes y mejor arderá el fuego. Las palabras y el lenguaje, potentes herramientas de marketing.

El significado de las palabras puede evolucionar

Una palabra puede significar hoy una cosa y otro día otra. Sí, la misma palabra. Esto es así. Por ejemplo, lo que significaba la palabra coche hace 150 años no es lo mismo que significaba hace 50 ni es lo mismo que significa a día de hoy. De la carreta de madera estirada por caballos, hasta llegar a un montón de metal y plástico motorizado con ruedas de caucho que funciona gracias a la electrónica.

Solo tenemos que coger un diccionario de cuando nuestros padres iban al colegio y uno actual (si es que todavía existen diccionarios en papel) y buscar la misma palabra en uno y otro. Veremos que el significado de las palabras evoluciona al ritmo (bueno, igual no tan deprisa) que lo hacen la tecnología, la ciencia y la sociedad.

significado de la palabra coche

Esto, es la forma habitual en la que el significado de las palabras cambia. Una evolución natural.

Pero el significado de las palabras puede cambiar por completo. Significar cosas completamente diferentes o contrarias a las originales. Y lo mejor (o peor) es que depende solo de nosotros. ¿Quieres saber cómo cambiar el significado de las palabras? Sigue leyendo…

El significado de las palabras puede cambiar por completo

Permíteme que te cuente una historia…

Tiempo atrás… en esos siglos en los que los mercaderes españoles amarraban sus barcos en los puertos de Turquía en busca de especias o camino de la ruta de la seda y hacían negocios en las sus ciudades, muchos fueron los que pagaron a los lugareños con su compromiso de volver y saldar su deuda. Concretamente, haciendo uso de la expresión “te doy mi palabra”.

Por desgracia para los otomanos, a muchos de nuestros antepasados españoles les sudaba un pie su honor y el valor de su palabra. Muchos fueron los que no regresaron a saldar sus deudas. Y tanto fue así, que los queridos turcos no solo tomaron por dogma el recelo de los españoles, sino que decidieron añadir el término “palabra” a su vocabulario, como sinónimo de “mentira”.

Moraleja: lo que haces es más importante que lo que dices.

Seguro que todos conocemos casos similares. Personas y marcas que dicen una cosa, pero hacen otra. Lo que acaba por alterar lo que estas significan para ti.

El amigo que dice ser el mejor amigo mientras intenta robarte la novia a hurtadillas; los cinco minutos que le faltan a tu chica para estar lista y sabes que significan 30; el movimiento “think blue” de Volkswagen y su verdadera preocupación por el medio ambiente; la calidad del servicio técnico de Jazztel…   creo que no hace falta que siga.

A día de hoy, si en España le dices a alguien “tienes potencial para ser político”… ¿qué significados tiene?  Desgraciadamente, como los comerciantes de especias, han pagado demasiado tiempo dando “su palabra”.

Así pues, parece que siempre que se cambia el significado de las palabras es para mal. ¿Se te ocurre algún modo de aprovechar el cambio de significado de forma positiva para tu marca (o marca personal)?

Si quieres saber más sobre la importancia de las palabras a la hora de construir y gestionar tu marca te invito a que leas este post de BRANZAI. Pero ahora sigamos con lo previsto…

Lo dicho, para gestionar una marca solo hace falta coherencia. Y coherencia significa coherencia.

2 Comentarios

  • Me he encantado el post. Además, no solo se puede aplicar en las marcas. Las personas han “contaminado” muchas veces el significado de las palabras. Eso ha provocado que en vez de desconfiar de quien las contamina, desconfiemos de las palabras, y por consecuencia, del que las utilice en el futuro. SI alguien te dice “te quiero” y no es cierto, qué culpa tiene la palabra “querer” o el siguiente que te lo diga de que el primero sea un gili…?
    Me atrevo a decir que esto ha llevado a que las palabras pierdan valor. y, por ejemplo a mi, solo me sirven los hechos.
    No me creo que Nadal conduzca un Kia ni me creo a un tío que me dice “te quiero” y luego me engaña repetidas veces.
    Es cuestión de confianza. Confiar en la gente, confiar en las personas… Confiar que sus palabras son sinceras y no deben ir acompañadas de pruebas para certificarlas.

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