Si te pregunto ¿qué vale tu personalidad? ¡Que te la compro! ¿Qué me dirías? Seguramente que no está¡ en venta, que estáis muy orgulloso de ella y que nadie solo más que tú puede identificarse con ella. Que estás orgulloso de ser quien eres. Si no me equivoco, pensarás que eres única o único y me dirás que no tiene precio, que es incalculable y que gracias a ella toda la gente de tu alrededor te reconoce y te quiere. Además, que no me puede servir de nada, porque tiene que ver con tu historia, es única e intransferible.

 

Ahora trasladémonos al entorno empresarial. Resulta que las marcas que van bien, a las que se reconoce y tienen notoriedad, son aquellas que han conseguido tener carácter y valores, y además, han sabido ponerlos en acción, han actuado acorde a ellos. Digamos que se han humanizado, que son marcas con personalidad. Han apostado por una historia y son fieles a ella.

 

¿Te has preguntado si tu empresa tiene personalidad? ¿Te has preguntado si tu empresa actúa en todas sus áreas fiel a esos valores que la identifican? Te gustarí­a que así­ fuera, ¿verdad? Y más sabiendo que tener una marca profesional, auténtica y trabajada es la clave, la diferencia entre ser alguien o ser uno más.

 

El problema es cuando sin saber lo que supone tener una marca te diriges a una agencia (si con suerte el empresario de turno se ha dirigido a una agencia de branding, seguramente solo se haya dirigido a un estudio de diseñadores gráficos o a su sobrino el que se le da bien photoshop)  para que construya la tuya. Y además, tras estrecharte las manos y entrada la conversación haces una afirmación del tipo: “no si yo, si te digo la verdad, no creo mucho en esto de las marcas” o otra del tipo “no si yo, solo necesito un dibujito de esos, ¿cómo se llaman? Logotipo”. Evidentemente, cualquier trabajo posterior que realice la agencia te parecerá caro.

 

¿En serio pudiendo pagarlo vas a desperdiciar el dinero “fabricando” una marca sin rumbo? ¿En serio te apetece tirar el dinero? ¿EN SERIO?

 

Pero señora!!! ¿No te das cuenta hasta dónde hemos llegado gracias a nuestra pobre visión? Muchas empresas que no han trabajado la diferenciación, su carácter, su propuesta de valor… han desaparecido. Empresas que tenían una visión meramente comercial. Simplemente producían, y si podía ser más barato mejor, más margen. Pero llegaron los paí­ses emergentes, su mano de obra barata y sus productos a la mitad de precio. Y ya nadie te compra porque no sabían qué más les aportabas además de un simple producto.

 

¿Qué pasa cuando una persona que no conoces muere? Que no lloras. ¿Qué pasará si detrás de tu negocio no hay una marca? Que no tendrás clientes que lloren por ti.

 

Ahora te pregunto, ¿seguro que crear una marca te parece caro?

 

Permítanme que insista: Una marca NO es un logotipo. Una marca no se construye con photoshop. Se construye con estrategia, con branding.

 

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