Cómo desenmascarar a un vendehumos

Hace un rato y por el aviso de unos amigos, he descubierto en twitter el perfil @Cazavendehumos. Un perfil dedicado a retuitear a aquellos a quien considera tales, o simplemente tuits que pueden calificarse de vacíos de contenido real. Vendehumos.

Un poco antes de empezar a escribir este post, el justiciero enmascarado CazaVendeHumos ha dicho:

He aceptado el reto. Y para empezar, no me viene del todo bien ahora mismo hacer una charla, pero sí que puedo escribir un post sobre el que basar esa hipotética charla en la que hablar de «cómo desenmascarar a un vendehumos».

 Cómo desenmascarar a un vendehumo

Para empezar, tendría que preguntar a nuestro tuitero anónimo sobre qué entendemos como vendehumos para tener por seguro que hablamos de lo mismo. Para que quede claro, yo entiendo como vendehumos a aquella persona que se dedica a predicar frases que consiguen atrapar al espectador por su rimbombancia, pero que difícilmente se sacará nada útil de ella a posteriori. Esto provoca una muy buena impresión sobre la persona que lanza el mensaje en ese preciso momento, ya que consigue inyectar positivismo y moral, pero que difícilmente ayudará a mejorar tu vida, pues seguramente cuando llegues a casa ya no recuerdes con exactitud el mensaje y se acabe quedando en nada. Y no hay nada peor que un tonto motivado.

Una de las personas que me vienen a la cabeza cuando pienso en vendehumos es Jorge Valdano (y tal vez no lo sea). Me solía pasar tras escucharle en ruedas de prensa o entrevistas que no podía contenerme y decir algo así como:

– Joder, qué bien habla este hombre!
A lo que si seguidamente me hubieran preguntado,
– Qué ha dicho?
Seguramente mi respuesta sería,
– Coño, pues no tengo ni idea.

Dicho esto, pasemos a hablar de cómo desenmascarar a un vendehumos.

Síntoma del vendehumos 1: Habla mucho de algo que no domina

Uno de los problemas que tenemos en general es que nos lo creemos todo. Y cuando alguien está ejerciendo el rol de gurú, todavía más. Tal y como comentó hace muy poco Andrés Pérez Ortega (@marcapersonal) en el programa de televisión que realizamos desde el Instituto de Actitudes Positivas (@ActPositivas), cuando alguien está realizando una charla, conferencia o discurso, se le reconoce automáticamente como el puñetero gurú de ese tema. Y tal vez  nunca había hablado de eso, pero es una asociación automática que se suele hacer. Se puede utilizar como herramienta para empezar a dar a conocer tu marca personal mientras creces y evolucionas profesionalmente, o en el caso de los vendehumos, adoptarlo como forma de vida.

Un vendehumos domina esta técnica, mucho más que la materia de la que habla, pero no importa. Con un discurso preparado ingeniosamente y con suerte, un público ignorante (entendido como estado de ignorancia sobre el tema y no como insulto) nadie notará nada.

Síntoma del vendehumos 2: Responde las preguntas del público, con el propio público

Este segundo síntoma es consecuencia del primero. En el caso de que el público sea ignorante pero a pesar de ello participativo, es muy posible que a partir de la exposición del gurú en cuestión, haya dudas y la gente quiera participar.

Otra manera de desenmascarar al vendehumos es viendo cómo reacciona. Muchas veces, optan por ceder la palabra al propio emisor de la pregunta o al público en general con un «¿tú que opinas?, ¿qué pensáis vosotros?». Esto puede significar dos cosas. Uno, que no tiene ni idea y quiere hacer tiempo mientras se le ocurre algo ingenioso para salir de la situación. Dos, no tiene ni idea y espera a que alguien del público le solucione la papeleta o le de una idea ingeniosa. En cualquiera de las dos, el vendehumos no tiene ni idea.

Y no se me malinterprete. Ceder la palabra al público es genial y es recomendable para generar clases participativas y provechosas. Pero no se puede abusar de ello. Es un recurso para como digo, hacer las clases, conferencias o charlas más amenas, pero no puede ser el comodín para cada pregunta.

Síntoma del vendehumos 3: Se repite más que las historias de cuando la guerra de nuestros abuelos

Un tercer síntoma del vendehumos podría ser la repetición. Cuando alguien con poco esfuerzo y mucho humo consigue cosas, suele suceder que se enamora. Hablar sobre aquello que una vez se preparó y gustó, se convierte en rutina. Tanto que ni siquiera edita las transparencias, actualiza los ejemplos o adapta el discurso. Simplemente repite. Llámales recopilación, popurrí, remix, refrito… o como quieras. Pero siempre lo mismo.

Es habitual incluso, encontrar casos de gente que se dedica a hablar de innovación o creatividad y se tira dos años repitiendo su ponencia. Incluso varios considerados grandes profesionales o verdaderos gurús suelen cojear de esta pata. En fin, lo goloso de amortizar una charla ya preparada.

Síntoma del vendehumos 4: Has hecho que me venga arriba, ¿ahora qué?

Como iba diciendo al principio, durante la introducción de este post, los vendehumos enamoran con su soltura lingüística y vocablos sexys, hacen que te vengas arriba y luego se acabó. Sí, como esas pelis en las que crees que ya viene lo mejor y entonces se acaba.

Y se acabó no por voluntad propia, si no que se acabó porque ya no sabes qué más hacer con esa motivación. Te han enseñado el tarro de las esencias pero no te han dicho cómo tienes que abrirlo, ni con qué utensilio debes extraer la sustancia del interior; te han dicho a qué sabe pero no cómo debes morderlo. Y lo que pasa, partiendo del principio de que no hay nada peor que un tonto motivado, es que seguramente hagas alguna chapuza, o en el mejor de los casos, desistas y no pierdas el tiempo.

Así pues, el discurso donde la practicidad brilla por su ausencia es habitual en los vendehumos.

Síntoma del vendehumos 5: No tienen callos en las manos de bajar a la mina

Otra pista irrefutable de que quien te habla es un vendehumos es si tiene o no tiene cayos en las manos de trabajar con el pico y la pala al son de «Soy minero» de Antonio Molina.

Incluso si contra todo pronóstico y echando por tierra el síntoma del vendehumos 4, el gurú en cuestión está aportando claves prácticas sobre cómo proceder tras su charla, está dando las claves concretas, os muestra la foto del Santo Grial y además os da el plano para llegar a él, entonces, habrá que ver si él mismo ha intentado ponerlo en práctica.

De poco sirve dar claves que no se sabe de primera mano que funcionan. Ver lo que a otros les funciona y exponerlo como si te funcionaran está muy bien, pero puede que no estés siendo del todo sincero. Es importante que cuando se habla de algo, antes se haya puesto en práctica, y si no ha podido ser, al menos a pequeña escala llevarlo al terreno de cada uno antes de contar en público que es la leche.

¿Cómo arreglamos esto? Conclusiones

Llegados al síntoma 5 y considerándolo suficiente por ahora, llega el momento de analizar y hacer balance.

Por un lado, si te has sentido identificado con alguno de estos síntomas, te sientes un vendehumos y quieres dejar de serlo, tranquilo, tiene solución. En pocos días publicaré otro post «Cómo aprovechar las armas del vendehumos sin convertirte en uno de ellos»  donde explicaré cómo darle la vuelta a estos 5 síntomas, aunque ya he dado señales de por donde va la cosa. Y si te quedas más tranquilo, todos somos o hemos sido vendehumos en algún momento.

Y tú, ¿qué otros síntomas has detectado en los vendehumos?

Cómo encontré trabajo sin «tirar» currículums

Muchos son los que ya afirman que el Currículum Vitae de toda la vida ha pasado a la historia como manera efectiva de encontrar trabajo. Yo apoyo esa idea. Y no quiero decir que no sea posible encontrar un trabajo gracias a un currículum que entregas en una empresa y tras 4 entrevistas, prueba de idiomas, psicotécnico, pista americana, 2 semanas de prueba y una partida de ajedrez te acaben contratando. Pero no es lo habitual, te lo aseguro.

Afortunadamente y a pesar de los tiempos que corren, no puedo decir que me esté haciendo rico, pero sí que me voy manteniendo. Han pasado alrededor de dos años tras haber terminado la carrera y sigo manteniéndome sin haber entregado ni un solo currículum. Y si os soy sincero, no creo que se trate de suerte, azar, destino, bla, bla, bla…  Los méritos creo que son propios.

Os voy a contar cómo encontré mi primer trabajo. En febrero 2012 y tras aterrizar en España después de unos meses en Brno (Rep. Checa) empecé a trabajar en el pequeño taller de carpintería metálica de mi padre, de manera que podía organizarme para acabar el Proyecto Fin de Carrera en el que había estado trabajando en Brno y así por fin ser Ingeniero. Al mes y medio siguiendo esa rutina, una noche mientras cenaba con mis padres sonó mi teléfono.

– ¿Sí?
– Hola Carlos, soy Juanito.
– Dime Juanito, qué sorpresa.
– Pues nada Carlos, te llamaba para decirte que mañana a las 09:00 h. tienes una entrevista de trabajo en Alfarrasí.
– No jodas! Y eso?
– Pues resulta que el marido de una compañera de trabajo tiene una empresa de maquinaria industrial, y justo esta mañana me ha comentado que buscaban un ingeniero. Yo le he dicho rápidamente que tú eres Ingeniero y que estabas disponible, así que ha llamado a su marido, se lo ha comentado y ha aceptado recibirte mañana a las 09:00.
– Ostras Juanito! No sabes cómo te lo agradezco. Te voy a deber una cena por esto…

Y así, sin más, fui a hacer la entrevista, conocer la empresa y a la semana me había incorporado a la plantilla. ¿No es alucinante? Pues todavía más si os cuento que la empresa en cuestión está de camino al taller de mi padre y que todos los días cuando pasaba por delante miraba el gran cartel de la fachada y pensaba «qué genial sería empezar mi carrera como ingeniero en un sitio como éste». ¿Casualidad o causalidad?

¿Qué cosas considero claves en este suceso? Tengo clarísimo que el factor determinante que hizo que yo acabara fichando por la empresa es sin duda que yo apareciese en el número 1 de la lista de ingenieros de la cabeza de mi amigo Juanito. ¿Qué pienso que debes hacer tú para estar a la cabeza del top5 de las listas mentales de tus contactos? Sin lugar a dudas lo que tienes que hacer es ser social.

¿Cómo ser social? Haz todo lo posible por conocer más y más gente cada vez, haz lo posible por ser amable siempre con ellos, intenta ser generoso y tener detalles que hagan que te tengan en consideración, etcétera etcétera…

¿Me estás diciendo que sea un falso y que haga amistad con la gente cueste lo que cueste solo para aprovecharme de las futuras ofertas que en el futuro me puedan ofrecer? NO! Te estoy intentando convencer de que si trabajas tus relaciones con la gente mejorarás como persona y crecerás. Te intento convencer de que por mal que te caiga una persona seguro que puedes aprender mucho de ella, incluso de tu peor enemigo o de la persona más inepta de la tierra puedes aprender. Y te lo digo porque estoy convencido de que pequeños gestos tan sencillos como el interesarte por los gustos y preocupaciones de tus contactos, o siempre tener una sonrisa para ellos e intentar que el rato que pasen contigo sea divertido, son factores que te ayudan a prevalecer en la memoria de la gente.

A modo de ejemplo como escuché a mi gran amigo Fabián Villena, si tienes una idea de negocio que va a ser brutal y necesitas una ayuda, ¿con qué persona de tu entorno intentarías asociarte? Aunque tras pensarlo un poco es posible que acabes dudando entre el más listo o el mejor de tus amigos, tu primer pensamiento, acto reflejo ha sido pensar en tu mejor amigo, y si no es tu mejor amigo, seguro que es una persona con la que tienes mucha complicidad, compartes gustos y te diviertes a su lado. Pues eso es lo que hay que intentar. Ser esa persona en la que la gente piensa en primera instancia.

Consejos que pueden ayudarte con estos temas:

Si quieres obtener resultados diferentes, actúa diferente  ->  Si quieres nuevas oportunidades, cambia la manera en que te das a conocer o empieza a hacerlo.
Cambia los círculos por los que te mueves. Seguramente no hayas encontrado oportunidades en los recreativos ni en el pub de tu pueblo. Cambia esto (o al menos compagínalo) por asistir a charlas, jornadas, ponencias, cursos, clases…
Cuida las relaciones con tus compañeros de clase o trabajo, éstos pueden estar en otra empresa en el futuro donde te puedan recomendar.
Amplía tus redes sociales. Y no, no hablo de facebook y compañía, hablo de las redes sociales físicas. Personas que tocas con las manos.
Sonríe pase lo que pase. A la gente le gusta que le contagies alegría, no que por tu culpa tengan un mal día.
– Sé consciente de que una discusión nunca se gana, sé elegante y demuestra que puedes ceder.
Interésate sinceramente por las personas que te rodean.
– Aprende a tocar las emociones y a cómo generarlas. Te sugiero conocer los Emotional Touchpoints de Enrico Ahrens.
– Si no te ha quedado claro,  lee el libro «Cómo ganar amigos e influir sobre las personas»  [casa del libro], encontrarás muchos más consejos y más casos reales.

Aprende a generar y tocar las emociones de la gente que te rodea.

Actualización [02 noviembre 2015]

La semana pasada además, realicé una conferencia en el Campus d’Alcoi de la UPV, sobre esta experiencia y mi aprendizaje desde entonces en la búsqueda de empleo.

Puedes verlo en este post.

Estamos locos, sabemos lo que queremos

ImagenQuedando atrás un mes de febrero y sobrepasada la cifra de 5 millones de parados en nuestro país, existen comportamientos que se repiten día a día gracias a la actual coyuntura. Gente que decide dar el salto a una nueva vida y gente que sigue impasible observando como otros saltan. Y para ellos, los que saltan, están locos. Estamos locos.

Parece ser que todo aquel que mantiene un sitio de trabajo más o menos estable no tiene derecho a estar disgustado con el mismo ni puede rechistar por no sentirse a gusto. Se les intenta devolver a la senda de la vista baja con frases como, «tío no te quejes», «ya me gustaría a mí» o «si quieres nos cambiamos, tú por lo menos tienes trabajo». Y es cierto que tener trabajo es fundamental para sobrevivir en la trampa en la que vivimos, pero no es menos cierto que dedicar tiempo y esfuerzo a algo que no te satisface te acaba consumiendo. Los que decidimos cambiar a pesar de todo, no estamos locos.

Sin embargo resulta difícil dejar de pensar en la gente que día a día no para de quejarse de su trabajo sin hacer nada por mejorar o en aquella otra que simplemente está desempleada y solo encuentra descanso cuando achaca toda responsabilidad a la clase política.

Por otro lado, cuando llevas un tiempo madurando la idea y estás seguro de que quieres cambiar el rumbo de tu vida pasando a dedicar más tiempo a lo que realmente te gusta o apasiona, vuelven de nuevo frases de apoyo infinito como, «¿ahora?, ¡estás loco!», «no sabes lo que haces» o «como está la situación y tú dejando el trabajo». Resulta curioso, pero estas frases, lejos de afectarte, te hacen sentir más convencido de la decisión que acabas de tomar. Y entonces sabes que es lo correcto. Sabes que todo irá bien.

Es posible que los locos fracasen, pero al menos saben lo que quieren. No tienen miedo a dar el paso que separa a los que no paran de quejarse, de los que simplemente, no paran.

No es país para cobardes. ¿Tú lo eres?

Imagen«Es por la crisis», «está todo fatal», «esto no lo levanta nadie» y sus homólogas se vienen consolidando últimamente como el argumentario -excusa – recurso fácil –  para (casi) todo aquel que se encuentra parado o está finalizando sus estudios y está a punto de serlo.
Parecen ser las frases perfectas para acabar arrojando la toalla en el rin y dejar de luchar para así, sentirse aliviado. Una manera cada vez más habitual de autoconvencerse de que no hay nada que se pueda hacer al respecto. O lo que en conclusión es lo mismo: «mal de muchos, consuelo de tontos». Pero, no es país para cobardes.

Tampoco pretendo generalizar, pero a las pruebas me remito para decir que no nos encontramos precisamente en el Top10 de los países con mayor tasa de emprendimiento. Por tanto, aunque hay quien lucha por intentar solucionar su situación, existe otro pedazo de población que, aunque no lo reconozca porque sería frívolo, se encuentra muy a gusto sin tener nada que hacer en todo el día. Pero este post no va dedicado ellos. Esa batalla es solo suya, solo si quieren la ganarán. Repito, no es país para cobardes.

Este post me gustaría dedicarlo a todos aquellos que aunque sea en lo más profundo de su corazón, siguen manteniendo esperanza y ganas de seguir adelante. A todos ellos les invito a levantar la cabeza con más seguridad que nunca, a que llenen su pecho de aire y que den el primer paso, después será más fácil.
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Les invito a que propongan a su adversario un combate sin límite de asaltos y de asaltos sin límite de tiempo. Un combate donde el K.O. no marque el final. Les invito a que estén listos para recibir golpes sobre el ring. Les invito a volver a poner la mejilla si del golpe anterior nada han aprendido. Les invito a que se sientan cómodos estando contra las cuerdas. Les invito a que cueste lo que cueste, vuelvan a ponerse en pie cada vez que su cara repleta de sudor descanse sobre la lona del cuadrilátero. Porque cada vez que se levanten lo harán con algo aprendido. Porque cada vez que lo hagan, estarán más cerca de su objetivo.

Caer, recibir golpes, desfallecer… Pero nunca parar.  JUST WALK !!

Edito! Si casi 4 años después de escribir este post, hoy, inicios del 2017 sigues poniendo excusas o echando la culpa de tu situación actual a políticos, banqueros y corruptos… Te recomiendo que leas a menudo a gente como  Juan Simó, David G. Alemany  o  Iván Torrente. A ellos les va bien y viven en el mismo país que tú, con los mismos políticos y el mismo sistema. La clave es que ellos en lugar de no parar de quejarse, simplemente no paran.