Ponencia: Emprende o NADA

El pasado 17 de marzo fui invitado como ponente en la entrega de los III Premios ideaT del Campus d’Alcoi de la @UPV y @Agora_Alcoi Emprenedors.

La charla titulada como «Emprende o NADA» no tiene otro objetivo más que el de convencer a los asistentes de la necesidad de adoptar una mentalidad y actitud emprendedora.

No importa que vayas a trabajar por cuenta propia o por cuenta ajena. Lo importante es la actitud que adoptes de cara a ese trabajo.

Con motivo de la ponencia y para seguir hablando del emprendimiento como una actitud me realizaron una entrevista en @RadioAlcoy que podéis escuchar aquí (está en valenciano):

Ponencia «Voy a emprender, ¿que por qué yo?» en UPV Alcoy

Hace unas semanas contactaron conmigo desde la Regidoria d’empresa, formació i innovació de l’Ajuntament d’Alcoi para proponerme participar como ponente en una actividad que se iba a realizar en mi propia casa, la UPV, Campus d’Alcoi.

La ponencia iba a desarrollarse durante la entrega de los II Premios ideaT, un evento que se organiza desde el Instituto Ideas de la UPV en colaboración con el Ayuntamiento desde el pasado curso. Los participantes eran equipos de estudiantes de ciclos superiores de los diferentes centros de educación secundaria, que presentaron al concurso sus ideas emprendedoras.

Aunque lo que más me apetecía en realidad era hablar de marcas, de branding, de la importancia del marketing para sus proyectos, se me pidió que preparara una ponencia sobre emprendimiento pero cuya intención principal fuese motivar a los alumnos.

Los principales objetivos que trataba reflejar ya desde el título «Voy a emprender, ¿que por qué yo?» son los siguientes.

Voy a emprender: Es más que necesario hacerlo. Ya sea creando tu propia StartUp o negocio, emprendiendo como freelance o incluso dentro de tu propia empresa. En cualquier caso, emprender es una actitud indispensable a día de hoy. Todos al salir por la puerta, debían irse convencidos de que de cualquiera de los modos, tienen que emprender.

¿Que por qué yo?: Esta es la parte compleja. Aquella que cada uno debe ser capaz de responderse a sí mismo. Tener clara la respuesta será casi siempre la llave que abra todas las cerraduras. Elegirse a uno mismo es la clave, pero ¿por qué?. Debía quedar como inquietud o deberes para casa tras la charla, que cada uno trabaje y tenga claro su porqué.

Os dejo con la grabación de la ponencia para que me podáis decir si realmente conseguí «motivar» aunque solo fuese un poquito.

Si quieres visualizar las diapositivas de la ponencia, puedes hacerlo justo aquí abajo:

¿Qué te ha parecido la charla? ¿Te ha gustado? ¿Qué mejorarías?

Cómo desenmascarar a un vendehumos

Hace un rato y por el aviso de unos amigos, he descubierto en twitter el perfil @Cazavendehumos. Un perfil dedicado a retuitear a aquellos a quien considera tales, o simplemente tuits que pueden calificarse de vacíos de contenido real. Vendehumos.

Un poco antes de empezar a escribir este post, el justiciero enmascarado CazaVendeHumos ha dicho:

He aceptado el reto. Y para empezar, no me viene del todo bien ahora mismo hacer una charla, pero sí que puedo escribir un post sobre el que basar esa hipotética charla en la que hablar de «cómo desenmascarar a un vendehumos».

 Cómo desenmascarar a un vendehumo

Para empezar, tendría que preguntar a nuestro tuitero anónimo sobre qué entendemos como vendehumos para tener por seguro que hablamos de lo mismo. Para que quede claro, yo entiendo como vendehumos a aquella persona que se dedica a predicar frases que consiguen atrapar al espectador por su rimbombancia, pero que difícilmente se sacará nada útil de ella a posteriori. Esto provoca una muy buena impresión sobre la persona que lanza el mensaje en ese preciso momento, ya que consigue inyectar positivismo y moral, pero que difícilmente ayudará a mejorar tu vida, pues seguramente cuando llegues a casa ya no recuerdes con exactitud el mensaje y se acabe quedando en nada. Y no hay nada peor que un tonto motivado.

Una de las personas que me vienen a la cabeza cuando pienso en vendehumos es Jorge Valdano (y tal vez no lo sea). Me solía pasar tras escucharle en ruedas de prensa o entrevistas que no podía contenerme y decir algo así como:

– Joder, qué bien habla este hombre!
A lo que si seguidamente me hubieran preguntado,
– Qué ha dicho?
Seguramente mi respuesta sería,
– Coño, pues no tengo ni idea.

Dicho esto, pasemos a hablar de cómo desenmascarar a un vendehumos.

Síntoma del vendehumos 1: Habla mucho de algo que no domina

Uno de los problemas que tenemos en general es que nos lo creemos todo. Y cuando alguien está ejerciendo el rol de gurú, todavía más. Tal y como comentó hace muy poco Andrés Pérez Ortega (@marcapersonal) en el programa de televisión que realizamos desde el Instituto de Actitudes Positivas (@ActPositivas), cuando alguien está realizando una charla, conferencia o discurso, se le reconoce automáticamente como el puñetero gurú de ese tema. Y tal vez  nunca había hablado de eso, pero es una asociación automática que se suele hacer. Se puede utilizar como herramienta para empezar a dar a conocer tu marca personal mientras creces y evolucionas profesionalmente, o en el caso de los vendehumos, adoptarlo como forma de vida.

Un vendehumos domina esta técnica, mucho más que la materia de la que habla, pero no importa. Con un discurso preparado ingeniosamente y con suerte, un público ignorante (entendido como estado de ignorancia sobre el tema y no como insulto) nadie notará nada.

Síntoma del vendehumos 2: Responde las preguntas del público, con el propio público

Este segundo síntoma es consecuencia del primero. En el caso de que el público sea ignorante pero a pesar de ello participativo, es muy posible que a partir de la exposición del gurú en cuestión, haya dudas y la gente quiera participar.

Otra manera de desenmascarar al vendehumos es viendo cómo reacciona. Muchas veces, optan por ceder la palabra al propio emisor de la pregunta o al público en general con un «¿tú que opinas?, ¿qué pensáis vosotros?». Esto puede significar dos cosas. Uno, que no tiene ni idea y quiere hacer tiempo mientras se le ocurre algo ingenioso para salir de la situación. Dos, no tiene ni idea y espera a que alguien del público le solucione la papeleta o le de una idea ingeniosa. En cualquiera de las dos, el vendehumos no tiene ni idea.

Y no se me malinterprete. Ceder la palabra al público es genial y es recomendable para generar clases participativas y provechosas. Pero no se puede abusar de ello. Es un recurso para como digo, hacer las clases, conferencias o charlas más amenas, pero no puede ser el comodín para cada pregunta.

Síntoma del vendehumos 3: Se repite más que las historias de cuando la guerra de nuestros abuelos

Un tercer síntoma del vendehumos podría ser la repetición. Cuando alguien con poco esfuerzo y mucho humo consigue cosas, suele suceder que se enamora. Hablar sobre aquello que una vez se preparó y gustó, se convierte en rutina. Tanto que ni siquiera edita las transparencias, actualiza los ejemplos o adapta el discurso. Simplemente repite. Llámales recopilación, popurrí, remix, refrito… o como quieras. Pero siempre lo mismo.

Es habitual incluso, encontrar casos de gente que se dedica a hablar de innovación o creatividad y se tira dos años repitiendo su ponencia. Incluso varios considerados grandes profesionales o verdaderos gurús suelen cojear de esta pata. En fin, lo goloso de amortizar una charla ya preparada.

Síntoma del vendehumos 4: Has hecho que me venga arriba, ¿ahora qué?

Como iba diciendo al principio, durante la introducción de este post, los vendehumos enamoran con su soltura lingüística y vocablos sexys, hacen que te vengas arriba y luego se acabó. Sí, como esas pelis en las que crees que ya viene lo mejor y entonces se acaba.

Y se acabó no por voluntad propia, si no que se acabó porque ya no sabes qué más hacer con esa motivación. Te han enseñado el tarro de las esencias pero no te han dicho cómo tienes que abrirlo, ni con qué utensilio debes extraer la sustancia del interior; te han dicho a qué sabe pero no cómo debes morderlo. Y lo que pasa, partiendo del principio de que no hay nada peor que un tonto motivado, es que seguramente hagas alguna chapuza, o en el mejor de los casos, desistas y no pierdas el tiempo.

Así pues, el discurso donde la practicidad brilla por su ausencia es habitual en los vendehumos.

Síntoma del vendehumos 5: No tienen callos en las manos de bajar a la mina

Otra pista irrefutable de que quien te habla es un vendehumos es si tiene o no tiene cayos en las manos de trabajar con el pico y la pala al son de «Soy minero» de Antonio Molina.

Incluso si contra todo pronóstico y echando por tierra el síntoma del vendehumos 4, el gurú en cuestión está aportando claves prácticas sobre cómo proceder tras su charla, está dando las claves concretas, os muestra la foto del Santo Grial y además os da el plano para llegar a él, entonces, habrá que ver si él mismo ha intentado ponerlo en práctica.

De poco sirve dar claves que no se sabe de primera mano que funcionan. Ver lo que a otros les funciona y exponerlo como si te funcionaran está muy bien, pero puede que no estés siendo del todo sincero. Es importante que cuando se habla de algo, antes se haya puesto en práctica, y si no ha podido ser, al menos a pequeña escala llevarlo al terreno de cada uno antes de contar en público que es la leche.

¿Cómo arreglamos esto? Conclusiones

Llegados al síntoma 5 y considerándolo suficiente por ahora, llega el momento de analizar y hacer balance.

Por un lado, si te has sentido identificado con alguno de estos síntomas, te sientes un vendehumos y quieres dejar de serlo, tranquilo, tiene solución. En pocos días publicaré otro post «Cómo aprovechar las armas del vendehumos sin convertirte en uno de ellos»  donde explicaré cómo darle la vuelta a estos 5 síntomas, aunque ya he dado señales de por donde va la cosa. Y si te quedas más tranquilo, todos somos o hemos sido vendehumos en algún momento.

Y tú, ¿qué otros síntomas has detectado en los vendehumos?

No es país para cobardes. ¿Tú lo eres?

Imagen«Es por la crisis», «está todo fatal», «esto no lo levanta nadie» y sus homólogas se vienen consolidando últimamente como el argumentario -excusa – recurso fácil –  para (casi) todo aquel que se encuentra parado o está finalizando sus estudios y está a punto de serlo.
Parecen ser las frases perfectas para acabar arrojando la toalla en el rin y dejar de luchar para así, sentirse aliviado. Una manera cada vez más habitual de autoconvencerse de que no hay nada que se pueda hacer al respecto. O lo que en conclusión es lo mismo: «mal de muchos, consuelo de tontos». Pero, no es país para cobardes.

Tampoco pretendo generalizar, pero a las pruebas me remito para decir que no nos encontramos precisamente en el Top10 de los países con mayor tasa de emprendimiento. Por tanto, aunque hay quien lucha por intentar solucionar su situación, existe otro pedazo de población que, aunque no lo reconozca porque sería frívolo, se encuentra muy a gusto sin tener nada que hacer en todo el día. Pero este post no va dedicado ellos. Esa batalla es solo suya, solo si quieren la ganarán. Repito, no es país para cobardes.

Este post me gustaría dedicarlo a todos aquellos que aunque sea en lo más profundo de su corazón, siguen manteniendo esperanza y ganas de seguir adelante. A todos ellos les invito a levantar la cabeza con más seguridad que nunca, a que llenen su pecho de aire y que den el primer paso, después será más fácil.
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Les invito a que propongan a su adversario un combate sin límite de asaltos y de asaltos sin límite de tiempo. Un combate donde el K.O. no marque el final. Les invito a que estén listos para recibir golpes sobre el ring. Les invito a volver a poner la mejilla si del golpe anterior nada han aprendido. Les invito a que se sientan cómodos estando contra las cuerdas. Les invito a que cueste lo que cueste, vuelvan a ponerse en pie cada vez que su cara repleta de sudor descanse sobre la lona del cuadrilátero. Porque cada vez que se levanten lo harán con algo aprendido. Porque cada vez que lo hagan, estarán más cerca de su objetivo.

Caer, recibir golpes, desfallecer… Pero nunca parar.  JUST WALK !!

Edito! Si casi 4 años después de escribir este post, hoy, inicios del 2017 sigues poniendo excusas o echando la culpa de tu situación actual a políticos, banqueros y corruptos… Te recomiendo que leas a menudo a gente como  Juan Simó, David G. Alemany  o  Iván Torrente. A ellos les va bien y viven en el mismo país que tú, con los mismos políticos y el mismo sistema. La clave es que ellos en lugar de no parar de quejarse, simplemente no paran.